EXCURSIÓN A KARLOVY VARY DE UN DÍA

Descripción de la Excursión:

Hubo un tiempo en que Karlovy Vary era sinónimo de exclusividad, confort, pero, sobre todo, glamour. Lujosos edificios barrocos y neoclásicos se derramaban por las orillas del río Teplá. Los cuidados jardines se mezclaban con elegantes monumentos art nouveau, mientras por sus calles paseaban artistas, magnates y hasta emperadores. ¿Qué llevó a este pequeño rincón bohemio a adquirir tal fama? ¿Cómo se convirtió en un destino predilecto para la mitad de la aristocracia europea? La respuesta se encuentra en sus aguas, y es que la gloria de Karlovy Vary nació al calor de sus fuentes termales.

 

Cuenta la tradición que el gran rey Carlos IV se encontraba cazando en las inmediaciones, cuando uno de sus mastines se extravió mientras perseguía un ciervo. El monarca tenía un gran apego por el animal, de modo que no cejó en su búsqueda hasta encontrarlo. Él y sus compañeros se adentraron más y más en la espesura, hasta que finalmente oyeron unos ladridos lejanos. El mastín había caído en un profundo pozo de aguas sulfurosas. La sorpresa de los cazadores fue mayúscula, pues el animal no solo no se había abrasado, sino que sus heridas parecían haber sanado por efecto de las aguas. Quiso el mismísimo rey comprobar si harían lo propio con sus dolencias, quedando tan maravillado que ordenó poblar aquellos parajes. Fue de este modo como nació el pueblo que llevaría su nombre: Carlsbad, en checo Karlovy Vary.

 

Con el paso de los años la fama de Karlovy Vary no hizo sino aumentar hasta convertirse en una de las mecas mundiales de la cultura de los balnearios. Por desgracia, la ciudad despertó de ese dulce ensueño una mañana de junio de 1914. Aquel aciago día, el archiduque Francisco Fernando -a la sazón heredero del imperio Austrohúngaro- fue asesinado junto a su esposa mientras participaban en un desfile, en Sarajevo. Aquel atentado acabó con algo más que la imperial pareja. Poco después comenzaba una guerra de una magnitud como nunca se había visto, tanto que supuso el fin de toda una época. El mundo no volvería a ser igual. La ciudad balneario entró en decadencia, languideciendo bajo la tenebrosa sombra de los totalitarismos, y la antaño fama mundial de Karlovy Vary sería eclipsada durante décadas.

 

A día de hoy sus habitantes pueden proclamar con orgullo que la vieja gloria de su ciudad ha sido plenamente restituida. Miles de visitantes recorren sus hermosas calles cada año, evocando los pasos de personajes de la talla de Paganini, Mozart, Beethoven, Kafka, Goethe y un sinfín de personalidades. Un paseo a través de finas columnatas, iglesias y, especialmente, sus trece fuentes termales, donde persiste la tradición de beber de sus curativas aguas en jarras de cerámica.

 

Pero Karlovy Vary posee muchos más atractivos aparte de sus balnearios. Aquellos cuyas dolencias requieran de aguas más potentes, encontrarán especialmente interesante la visita al museo Jan Becher. Allí podrán degustar varios tipos de becherovka, el afamado licor de hierbas típico de la región. Así mismo, los amantes del cine tienen una cita ineludible cada verano, pues la ciudad acoge uno de los festivales más importantes de toda Europa.

 

A menos de dos horas de Praga, Karlovy Vary es una magnífica visita para disfrutar y conocer un enclave de importancia capital para la historia de Europa Central.

Detalles:

Días de la semana

Lunes, míercoles, viernes, sábados y domingos

Horas de partida

A las 9:00h

Duración

Aproximadamente 9h

Precio

Adultos 55€
Estudiantes 50€

Niños de 4 a 13 años: 30€

Idioma

Español

¿Qué se ve en Karlovy Vary?

  • Parque de Dvorak
  • Las Columnatas de la ciudad
  • Gran Hotel Pupp
  • Mercado de Madera
  • Barrio Westend
  • Iglesia ortodoxa de San Pedro y San Pablo

Punto de encuentro: